jueves, 7 de febrero de 2008

Ella

Mientras todo lo que tengo se acumula en unos árboles muy al sur de mi hogar. Un hilo de supuestos me obliga hasta la ventana y me hace mirar la montaña y mas allá de ella. Es una historia larga de desencuentros o desenfrenos de irracionabilidades sin móvil. Y que si de un momento a otro agarrara un garrote y comenzara a dar de golpes a mi perro, a mi casa, a mi familia. Y que. Cosa que un atentado terrorista sistemático y violento a esos pobres muchachos del restaurante, trabajadores como yo de este verano. Pero que si el solo nos volvió locos y casi al final de la noche acordamos unos cuantos y yo bajar sigilosa y sistemáticamente las sillas que ya se acomodaban para dormir arriba de las mesas de todo el restaurante. Doloroso a veces, verde. Doloroso verde y negro por todos lados como tela como una tela una tela suave e inalcanzable, así como esos ojos y esa sonrisa madre de todas. Entonces se me hace tarde leyendo. Entonces quizás llegue tarde a la celebración del cliente número 20 que se nos va insatisfecho. Mientras yo comploto mi despedida y capeo los horarios flotando en el aire y urdiendo complicadas tramas que abordan diversos tópicos desde narradores testigos, ominicientes y que se yo. Coincidencias. Palabras y ciudades... Ciudades con ríos, equipos de fútbol. Incapacidad. Ella como el elemento volátil de mis pesadillas, o lo otro y al mismo tiempo nada. Nada acá, quizás demasiado dentro dentro dentro de yo volcán rojo y sangriento-doloroso. Que a veces nada me mueve de nada entonces no soy mas volcán, si no que mera pared escrita con silencios de colores. Entremedio ella, la distancia, las palabras que sobran, pero que igual se extrañan. O el humo la forma de la boca, de los edificios, la exquisita curvatura posterior de la pierna, el color de la pielaromadesconocido. Café ella, té yo. Tello: jugador de futbol. Entonces me visto de lila cuando me pinto la cara de blanco y soy asesino de muchos. Pero casi al final ella de nuevo con sus sandalias y sus pies mirándome de ojos brillantes a cabeza derruida de cabellos malhablados y vividores. Cabellos cafiches mios de mis pensamientos. Cuando se vuelve humo la recuerdo como nunca porque memorizo cosas que no quiero y entiendo cosas que no debo. Ella ella café y yo té. Mientras todo lo que tengo se acumula en unos árboles muy al sur de mi hogar un hilo de supuestos me obliga hasta la ventana y me hace lanzarme al vacio repleto de lágrimas ausentes y de silencios dilatadores de lo que se quiere decir y no se dice. Entonces al final, casi en el suelo, ella que viene y me levanta cuando me abraza pero me besa quizás me acaricia sino que me mira con esa cara suya tan llena de curvas como esos ojos delirantes como extraños que se juntan en una plaza que se miran de lejos y se visten de colores. Como la invasión de hormigas de mi casa y de mi pieza que me da dolores y cosquillas. Como siento que me muero de a poco y que no hago nada, porque de todas maneras no soportaría morirme de golpe como se que ella lo haría en mi... morir de golpe, un golpe insoportable. Eso como vértigo de no saber nada, eso como saberse en el camino derecho a la basura. A menos que ella, a menos que claro, ella me regale un poco de su vértigo propio para que me deshaga del mio ahí ahí ahí como en sus manos como en sus manos medias grandes que no me acuerdo menos de eso. Aunque creo moriré sin saber jamás las razones, sin saber jamas las razones, sin conocer el misterio de la sombra, del espejo. Moriré esclavo de un abismo de cosas que no pasarán.

3 Mapaches:

Ninfa dijo...

Café ella, té yo...

me gusta


saludos
nos vemos
en la calle

Conti dijo...

me gusta, es como si no estuviera relatando nada, sin pretenciones de que lo entiendan se habla a si mismo.

no no,simplemente habla.

habla en la cabeza, como cuando uno hace shows frente al espejo...o seré sólo yo la que hago esas cosas?.

corriente de la conciencia tendría que haber marcado en la psu, pero ya son muchos años de eso...así que mando saludos no más.

F. dijo...

Daniel... bueno, te escribo porque a veces es facil hacerlo, sobre todo si no se raya papel. Quiero verte y conversar y quedarnos callados y saber que pese a todo sigues estando cerca... porque a veces tengo la certeza de que es así. Mañana entro a la U, quizás nos topemos en alguna estación.

Me encanta como escribes... a veces, solo a veces, te envidio.

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