martes, 19 de agosto de 2008

Amarillos y Rojos; Toros y manzanas

    Siempre fue amarillo el color de la profundidad deseada. Quizás por eso Nostalgia, quizás por eso Otoño. Y siempre la combinación mas fatal de todas fue el amarillo con el rojo. El rojo me descontrola, como los toros, salgo a matar, a destruir paredes, a dejar que me laceren la piel y me sangren como una vaca y caer corriendo y por lo mismo arrastrase no unos cuantos metros, sino que kilómetros, de modo tal que deje de tener piel -por la fricción de ella con el suelo poroso- y sea yo -o ya- solo huesos.
   
    Al descubrirlo, a ese amarillo circular que rodea, que gira, dije: todo esta resuelto, al menos por hoy y unas tantas horas de mañana. Aunque en el fondo esa certeza infantil y pequeña no solucionara nada, yo quiero o quería o creía que si. Pero no. Una imposibilidad. Dos imposibilidades. Tres imposibilidades. Todas las imposibilidades juntas. Manzana rodeando, revoloteando e insistiendo roja, roja que me vuelvo loco, roja que me vuelvo loco.

    Así. La insistencia, la búsqueda de respuestas donde no las hay, cede, consiente, concede a la violencia la categoría de irrazón suprema y todo es violencia luego, caos, manos abalanzándose sobre los libros, no para leerlos, no para tratarlos con amor, para sacarle las hojas al mismo tiempo que uno se va sacando los pelos de la cabeza. LOCURA TOTAL.
    Pero imaginación. Rica, fecunda, inútil, quien sabe, pero imaginación al fin y al cabo, pura, vana, autosuficiente imaginación. Aunque no sola, el acto en si mismo no significa, es la emoción o el temor ese. ¿Como va a doler? ¿Cuanto va a doler? ninguna señal a la vista que haga predecible la situación. Pero de que va a doler, va a doler.
    Aunque, el conocimiento cabal que tengo de mi, o lo que quiero creer que soy yo, o lo que quiero creer que creo que soy o que creo que siento, reubican las preguntas para escarbarle romanticismo y dejarla desnuda. ¿Que es? pura, grande e inmensa posesión. La miisidad, dañina y necesaria -de que nos aferraríamos si no fuera por esa ficción-. ¿Quien mas me pertenece fuera de yo mismo?

    Animal, animal incivilizado, ahí, aunque sea con el pensamiento, encañonando, matando, ahorcando, toro, cuernos del toro, animal y pobre del que quiera, del que desee lo mismo que yo. Si tuvo el infortunio de darme sus coordenadas la ira petrificada de los siglos que se contiene siempre en todos los silencios obtusos que conforman el largo odio de mi cola de escorpión furioso hará daño. No querré hacerlo, pero lo haré. Daño, lento como un veneno que se expande, pero mortal o al menos mortal para la circunstancia, mortal hasta que se acaben los accesos bilaterales.
   
    Pero hay cierta paz en ese amarillo, en ese color de nada. Y también hay imposibilidad de entender, no en el rojo, si no en la manzana que es una expresión particular del rojo general. Manzana es algo desconocido, nunca probé una, nunca conocí una. Una manzana que interrumpe el camino de un toro, la manzana se queda, la torpeza del toro ciego le impide seguir. La manzana mira al toro, y le gusta. El toro mira a la manzana, y se la quiere comer. Pero no hubo, no fue nada más, nada quedo, no hay registro en la historia de la prehistoria de las relaciones entre toros y manzanas. Aunque si, una larga cantidad de leyendas sobre el toro y el color rojo.

    El amarillo y unos pómulos que son como para caerse, como para resbalarse en el infinito con los dedos y llegar a sectores sin tocar, a sectores parecidos a la muerte, roja, pero no manzana, roja, pero no manzana, rojo con amarillo, que es la perfecta combinación.

    La manzana no vió, porque no ve mas allá, que un toro es mucho mas que esa potencia desordenada por el rojo. Más, quizas no mucho más, pero si algo más. Y el toro no vió que solo eso era la manzan, sin cascara no era roja, puro sabor que no era pasto, que no era amarillo. Entonces, ese espacio vacio, de nada, llenod de nada, ni preguntas, ni reglas que seguir, pero eso. Quedo como espectro residual fantasmagorico, el fantasma de la manzana y el fatasma del tor
o inmovilizados por sus propias fuerzas contrapuestas frente a la del otro. Pura insatisfacción, ficción de realización falsa. Nada real, al menos despues de que comienza a aparecer la fetidez. Pura y simpre pretension de eternidad, de posesion, de hacer al otro tan de uno que deje de ser otro y sea uno, pero eso, afin de cuentas termina aburriendo.

    Al menos, depues de todo, sigo teniendo el amarillo y el rojo, que esta un poco mas abajo, un poco mas al centro, amarillo y rojo, no necesito más, no necesito menos.

3 Mapaches:

Ninfa dijo...

bajo el efecto de maria*

primero se me ocurrio que me gusta el otoño, me gusta mucho.. y este otoño tuve tantas ganas de tomar a alguien de pura rabia y arrastrarlo por el suelo hasta que sangrara entero y dejara una linea roja por cada lugar en donde fue arrastrado e hiciera una conbinacion con el amarillo tan brigida que de lejos se conviertiese en naranjo... amo el naranjo
!

saludos

Ninfa dijo...

ja y despues pense que color le provocara rabia a una manzana???

o ke pensara una manzana roja gigante que ve a un toro cruzando frente a ella??

saludos2

Ninfa dijo...

combinación**

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