sábado, 1 de noviembre de 2008

Discusion Imaginada sobre la procedencia de narrar a otros la existencia de un hecho pasado indeterminado pero no imposible de deducir

El hecho mismo nos pertenece, es decir, el dominio del periodo y la accion desarrollada en él nos pertenece a ambos de igual manera. La pregunta que sigue a esto es, como definimos o dividimos en dos un episodio tan unificante: imposible. De hacerlo se caeria en la polarizacion de un acto que de recordarse independiente, en relacion con las voluntades involucradas en el, significaria una pretension absurda de borrar con la imaginacion lo que el recuerdo sabe y la conciencia tiene como cierto en razon de su inevitable existir. En suma, estariamos practicando la literatura.
Por tanto no es correcto, y menos pensar que de hacerlo encontraras una respuesta coincidente a tu imperativo en mi accionar, imponerme el silencio. Mas bien, debemos reflexionarlo, en razon de que ambos somos dueños del momento del que dirimimos y es absurdisimo creer que la sola imposicion te hace dueña de algo de lo que no te puedes apropiar. La vida acaba con la muerte, ¿Que es entonces aquello que nos pertenece genuinamente, que solo es nuestro y que nadie nos puede quitar? Nosotros mismos y la existencia. He ahi la razon mas sencilla de la soledad ontologica del ser humano. Perdona, eso no es de lo que estabamos hablando. Te queda, solamente entonces, apelar con humildad a una conducta coherente a tu pretension de misterio y oscuridad. Yo, que huelo las intenciones -y las imagino- a distancias, estoy dispuesto a conceder a tu voluntad una pequeña parte de mi ser y tiempo, a fin de que el hecho nuestro quede como tu lo prefieras, solo déjame aclarar contigo algunas cuestiones que me atormentan.

La imposiblidad de abrazarte es la que me impulsa a escribir, para alivianar la carga del sufrimiento abstracto de tu concepto. La accion de tu universo en el universo revienta siempre mis pretensiones de irrealidad. El silencio de nube de tu boca y tus mejillas renuncian siempre a la paz de la locura. Tengo una preferencia ciega por tu alma, una pasion callada por tu presencia. Soy tan conciente de mi relatividad que la esperanza no alcanza para ser una intrumento del sueño consolador, es mas bien, un sentimiento anarquico sin pretension direccionada y sin posibilidad de futura concrecion.

Luego afirmamos la incoherencia y la carencia de sustentabiliad de estas afirmaciones mediante la poesia. Que, en este caso, o en esta fiebre de logicidad parecera el resultado uniforme de una ecuacion. Dejame, entonces, contarte como fue para mi el episodio.

No es que no me haya pasado antes, es que cada vez es mas fuerte. Nos vamos poniendo mas viejos y los arboles, como siempre, mas grandes, mas pesados, mas apremiantes. Te vi yo de lejos y no me interesaste en lo mas mínimo, pero la imposibilidad de suponerte es la que terminó por delatarle a mi mente el estado miserable de mi alma. Es, entonces, aquello lo que me tiene asi, tan sospechoso, tan esquinado, tan gabardino, tan incubado. Si, eres eso en principio: el ser menos accesible a mis inquisitivas observaciones. Pero los princpios nunca nos bastán. Siempre queremos el final, y el único final verdadero es la muerte. Y Yo quiero morir en ti.



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