jueves, 5 de febrero de 2009

Vino

Viajé solo en una tumba
hecha de pedacitos de luna
saque mi casi virgen cajetilla de cigarrillos
y abrí la puerta
dos billetes, en mi añeja polera blanca
comprada en la ropa americana,
sabían que serían entregados como rescate
por un vino aprisionado entre unas rejas
y aceptaron su destino sin chistar
caminé pensando en todo lo que hacía en ese momento
una película de un escritor que ayuda a un negro que quiere escribir
Finding forrester
miré el cielo
y las estrellas apenas titilaban
cerca de unas nubes negras que querían ahogarnos
eso pensé yo
en realidad querían divertirse
venían de no sé donde
estaban de vacaciones
seguí mi camino por selva oscura
extraño nombre para una calle por la que siempre paso
cuando voy a comprar cigarrillos
o bebestibles
o pan para la once.

Cerca de la cárcel me encontré
con unos tipos que escuchaban música
y aparentaban ser más malos de lo que eran
nunca tengo miedo de esos tipos
seguí avanzando
mis shorts rojos
mis hawahianas
mi pelo sucio y desordenado
el cigarro que se consumía entre mis dedos
me protegían, nada valía yo para ellos
Del callejón venia un gigante
al parecer amigo del tipos no tan malos
buena oportunidad para sentir algo
una emoción que cambiara el rumbo natural de los hechos
entonces me dirigí al callejón desde donde salían
los músculos y la ropa rapera del gigante
y pasé peligrosamente cerca de su hombro
comprobé que mi arrojo
mi desinterés por protegerme
asusta a cualquiera
no soy pequeño
y sin embargo le llegaba al hombro al gigante
y pese ello fue el quien tuvo miedo
se alejó de mi
yo iba con la cabeza gacha
una postura teatral
que indica desinterés
que indica falta de miedo
los gigantes huelen el miedo
y sabía que en mi no había ni una sola pizca
me reí entonces
es divertido jugar con las personas
ver sus reacciones
llevarlos al límite
a los oscuros acantilados del infinito
al que rehuyen prefiriendo las suaves
y aburridas colinas
donde pastan como ovejas
donde alimentan su mediocridad
entonces entendí que escribiría un poema
entonces comencé a sentirme físicamente mal.

En casa me esperaba
El capote, de Gogol
62 modelos para amar, de Cortázar
Un cuento erótico llamado "Once"
que ni siquiera sé si llegue a publicar
aunque me entretenía escribiendo
escenas sexuales
y reflexionando sobre las relaciones de pareja
Algunas revisiones a Julio Medina
La soledad
Viajaba en un ataúd
hecho de pedacitos de luna
que miraba amarilla
magnífica
y creciente
como extendía la mano
y pagaba el rescate
por el Santa Emiliana
Merlot
Entonces hice el camino de regreso
el momento de máxima claridad del poema
se dio mientras pagaba el rescate
después lo olvidé
y caminé por los laberintos
solo con la pura voluntad en las manos
preguntándome a pito de qué
venia mi temblor en las manos
y mi debilidad corporal
¿El ataúd?
¿Los pedacitos de luna?
¿El gigante?
Dos perros miraban atentos
como quietos
como fotográficos
un fantasma que se paró allá al fondo
Miré la luna de nuevo
y supe
que nada había cambiado
y que yo seguiría escribiendo
mientras me bebía el vino
y regresaba a las apacibles
paredes de mi hogar
donde
paradójicamente
todos son felices.






0 Mapaches:

Publicar un comentario

Mi lista de blogs

Seguidores