viernes, 1 de enero de 2010

Líquido (en construcción)

La constelacion se abre como renunciando a todos los sellos. Hay un desatre inminente cuando no hay forma de escapar del yo soy. Ese yo soy que tiene cuatro caras y se mueve entresdimensiones. Un yo que vibra apestado de conciencias renunciantes. Conciencias que cada vez están mas lejos y pugnan por alejarse. Mas, la sombra de cada día le regalará para siempre el brillo a los inmortales. Unos que tiran por cantar hacia los dos lados, juntando ambos horizontes: gritandoles en la cara la alegría, llorándoles en los ojos la verdad.
El dolor permanente del yo soy no juega, señorita. La abertura del yo soy y la forma palpitante de una estructura que ya no calza con el continuo. Hay que dejar de pensar, no irse tan adentro, no irse tan adentro. No recomiendo desconectarse del ajeno. Ahi lo otro. Balbuceando palabras incoherentes para intentar explicar lo inexplicable.
El yo soy camina con un camello a cuestas. El yo soy ha extremado los principios emergentes de la diference, diference, diference, diferente.
El mar(mal) sabor de boca. La inmisericorde ópera de las voces, la obra de las voces que nada interfieren, que nada son sino pensamiento caminando, sino que idea supurando idea. Duele. Duele demasiado.
El homo sapiens que se para alejandose de los mares, alejándose de las informaciones oficiales, alejándose del espejo haciéndose trizas. Ya nadie entiende. Ya nadie entiende. La angustia por no poder cantar siempre que den ganas. El tristisimo tango que todo lo llena de olvido, la amargante forma en que todo se me empapa de adios. Pero no, tampoco es eso. Y aquello que sucede cuando rechazamos las entelequias, esas estructuras que sirven para agarrase del mundo, y aquello que sucede cuando la decision se asemeja a flotar. Duele, duele demasiado. A veces hay una luz, pero se corre y desaparece, se corre como en una pintura que aun no está seca, se esfuma como todo lo que es aun demasiado fresco para estas edades. La continua cantata de los próximos siglos, la proxima revolución.

Me pasa que la realidad vista desde lo derretido de las perspectivas. Me pasa que la realidad desde la posiblidad angustiante de una ubuicuidad potencial, al mismo que proporcional a la locura. Y el yo soy vagando siempre entre todos. Las palabras que flotan junto al aire caminando hacia la nada. Aunque pareciera una contradicción; nadie puede flotar y caminar al mismo tiempo: quizá no sea cierto. Cierto es estar a punto de volverse loco admirando el abismo que fabricaste tu mismo. Absorviendo la medicina que es tan amarga en la boca. Creemos que ya no hay vuelta atras, imposible volver a mirar el mundo con unos ojos tan inocentes. Imposible volver a creer que hay una realidad que se puede entender, la realidad no es sino reconstruccion, realidad no es sino uno mismo, realidad. Realidad es una bacenica llena de esperanza líquida y ácidos grasos. Cualquier cosa quizás.
Cierto es que te quedaste empapelado una vez más en el sorprendente agujero donde todo pasa y todo es dialectica y la dialectica misma es dialectica de otra cosa y asi hasta llegar allí mismo donde las cosas, si, es cierto, lo he dicho miles de veces, duelen más. Aunque tambien excitan más. Aunque sentirse con tamaño nivel de conciencia tiene tanto como tiene tan poco. En el fondo no estamos preparados para estar aquí. Animales nosotros y ellos, animales que se piensan a si mismos como si no lo fueran, mios nosotros, mios nosotros en ese borde ocular sombrío que es una cita de otra parte. Corriente de la conciencia, hermano, fluidez para no volverse loco.
Como volar sin acercarse a ninguna parte, mientras en la otra vereda juegan alegres las tentadoras piernas del plagio inconciente, las hermosas piernas blancas y amigas de unas caderas preciosas, curvas, curvas, como si nada más que eso, como si solamente quisieramos atacarnos en sensualidad. Y los ojos cafés y la apertura de otra dialectica que se mueve entre la condecencia de la aorta y la distencion de los paradigmas, de la perfeccion de lo que se desea. Todo es contrucción.
Porque afuera otra dialectica cruje con si misma cuando no se sabe a si misma. Vivir para siempre en ese estado de inconciencia, quizás es elegir ser feliz. La acumulacion de experiencia en el cerebro te trasforma día a día en algo que es inevitable, porque lo sabes, porque no es posible escapar del yo soy. Pero no esa cosa cuerpo, no. No esa cosa ojos, no esa cosa boca moviéndose, no esas pestañas triturandote por ser eso. Nunca más quisiste volver a mirar. Todo parecio tan horrible que perecio en el mismo instante la idea de que las cosas eran de una manera distinta y que la verdad no hace libre a nadie... eso quisieras. Ocurrio distinto, afanado en encontrar la verdad, en verle el centro a la líquidez para descubrir que el centro está tan lleno de cosas que estar ahí mucho tiempo es un suicido y que te quedarás solo por tu osadia. La soledad es exquisita y asusta. La soledad llenada con cada segundo de realidad comparticionandose en ese ejercicio hormonal y electrico que dicen que se llama conocer. Pero dentro el espíritu se mueve limpiando con las manos el aire lleno de algas, limpiando con un soplo las nubes que lo llenan todo de agua, de humedad. Hace calor y hace frío. Hace calor, hace frío. Y duele la guata.

Y que fueron de esos días en que la vestimenta era un símbolo, era una metáfora, era un anhelo, un incomesurable anhelo de ser parte de ellos, de ser como ellos. Poder pensar y vivir como viven ellos. Sin tener que sentirse obligado por entender y ponerle contenido a cada paso que da el tiempo, segundo a segundo. Minuto a minuto todo se trasnforma en palabras, todo en palabras; la dureza del pilar que está blanco sosteniendo o sostenido por un cartel que ruega por silencio, que delimita la zona en la que estoy con el rótulo de Silencio. Zona de Silencio, por favor. Y es que hay eso que llamamos paralelo. Algunas teorías matemáticas hablando que en el infinito las lineas paralelas se funden. Y que de esos días...
Hoy la paz tiene forma de tormenta. El cadaver exquisito que es todo mirado desde este abismo, y desde esa altura. Rubia la mínima polución de la esperanza. Morena la hija constelada de caderas anchas y la consternación sexual de eso que se llama sexo. Para, para un poco porfavor. Que ganas de vivir la vida como todos. Pero me quedo y me levanto pensando, retrocedo y avanzo pensando.
Que de esos días en los que habia conformidad con ser eso que decia el espejo que llevamos dentro, que espantoso saber cuan equivocado estabas. Que horrorozo llegar a la conclusión de que solo escapabas de este momento en el que sabes que la experiencia es lo que hace a los hombres. Y podríamos ir o caernos, llegar a decir con completa seguridad: hey, hablemos de hombre a hombre.
En la alcoba de atrás las personas hablan y relatan. No saben que sus palabras son literatura, son poesía y están tan llenas de miseria y de lentitud que el espíritu les compadece, hijos inocentes de la vida, hermanos constantes del conformismo, saludables acólitos de la falsa búsqueda de sentido o dirección. Una colección inmensa de palabras dirigidas hacia uno mismo. Joven-anciano lleno de arrugas. Viviré convencido de que la felicidad está solo con algunos, que el hombre no ha sido el inventor de todo, parecen decir.
Hombre vuelve a consternarse. Hombre vuelve a sorprenderse. La sorpresa que es todo, lo increible que es estar mirando algo como un mosca ahogandose en el agua celeste de una piscina, una mosca rescatada por palito y mirada de cerca, mientras movia sus alas para secarse y miraba agradecida al dios que la salvó. Quizas sea cierto que no estamos tan solos. La araña mira el torrente de hormigas obreras que corren presurosas antes del invierno. Araña va, araña viene, teme que la multitud se la coma viva, pero quiere comer, y se mueve y trata de acercarse a la confusa manada de hormigas. Quizas no estemos tan solos.

Todo olvido tiene tanto de recuerdo. Toda reflexion, metareflexion quita y suma. Impide y permite. Todo olvido diluyendose en la simbiosis imperfecta entre tiempo y espacio. Luego las palabras de nuevo, luego la dilucidacion de esto, esto que es pecho derrumbandose y alegrandose, esto que es pelo limpio inyectando en la cabeza lo sensible del viento pasando por cuero cabelludo, esto que es dedos coordinados para expeler un mensaje, algo que le permita a eso, eso que grita, llegar un poco más allá de lo que han llegado otros. Pero es dificil cuando doblar las rodillas y estacionar las nalgas en un artefacto lleno de metaforas está un poco prohibido por las viscicitudes matriculares. A veces una mecedora es la solución. Una mecedora dentro de tantas otras mecedoras, una mecedora mirando no-sociales, gente de blanco llena de pildoras y tranquilizantes, quizá la solución sea eso. Quizá sea mejor dormir entre cadenas que ver con tanta claridad como se configura todo, como todo se junta y se articula, aunque la palabra articular tiene tanto de eso que no existe. Tiene tanto de espacio vacio que no hay en ninguna parte. No sabias nada, no tenías idea como se sentiría llegar a este punto. Repetías palabras escuchadas por otros, apenas sabías de la mera existencia de aquello, pero hoy lo vives y lo tocas. Y es hermoso, pero es tan grande que asusta.
Nuestra época carece de grandeza. La mala ciencia y el progreso han pulverizado poco a poco los intentos refulgentes del Universo intentando decirse la verdad. Los amigos del racionalismo omiten convenientemente el cántico sobrepasado de decibles llamado tierra, llamado Agua. Seguir escribiendo esto quizá sea tan sin sentido como dejar de escribirlo...

Julio 2009


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Alina dijo...

Me gusta tu blog!

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