viernes, 16 de octubre de 2009

Claramente Bronsky



Claramente Bronsky era el color
del sigiloso regresivo yéndose hacia allá
sin dejar que su caótica estructura
fuera también como quien dice
Árbol y sol

Pero la curva de la duna que se va allá al fondo
pero el movimiento que el calor da a la eternidad
la luz llena de arena y la vida muerta mucho antes
que la huella fuera clavada en la historia
o las palabras hicieran de la hormiga naturaleza.

Claramente Bronsky fue el abrazo
definitivamente Guerra Mundial fue ese beso
indudablemente Esparta fue la distancia
sin dejar que su extenso cuerpo
fuera a la vez la punta de la combustión de un fósforo
para prender el cálefon
y el giro que exige la llave para expulsar el agua para lavar los platos.

Aunque también están esos líquidos pistilos
tibios
cayéndose por la piel blanca y morena al mismo tiempo
la enervante curva de la parte posterior de la pantorrilla
y más arriba donde las manos, golosas
contienen su deseo de tragar
o suavemente como quien en el ritmo de un tambor
o en las cuerdas de una guitarra
o del cuello moviéndose en la sensual melodía de un bajo
o del melancólico movimiento acompasado de unas teclas bajo una mano.

O las sabanas cubriéndolo todo,
menos esos ojos cerrados
él baja, evita (absolutamente Gobierno)
cualquier combustión irrefrenable -tres erres para esta última palabra-.
Nada que la sorpresa-Bronsky
no pueda desenredar con un soplo que derrita
todo el rincón en que la araña caza unas moscas
toda la recta paralela que confunde y crea el rectángulo
toda la combinación azul rojo y amarillo que funde los colores
sin hacer el blanco
sin hacer el blanco.

-Se elige el escritorio y se enciende el monitor-
Pero las rocas roídas por las olas y la espuma blanca
pero el lobo marino muerto meciéndose con el mar
en esa orilla pedregosa -Pedro (ya no) goza-
pero la cuclilla agonizante en medio del pasto
y las sombras adultas que prefieren moverse a la luz del artificio
que a la luz del pasado punto a punto y esfera llena que repite como espejo
o esa cosa celeste que se oscurece por las noches
bajo el idílico influjo de lo trasparente cuarenta grados
y ese remedio para el estómago que terminó siendo
la bebida de todos a 1050 los dos litros y medio.

Pero los queques y la zanahoria picada
medio litro de vino blanco para -falta una palabra más precisa que-: cocer
choritos con cebolla picada un ajo
pimienta y merquen.
Nunca Bronsky
Nunca Bronsky
Y papas y hasta que el-la burbuja salga a flote
hasta que la esfera formada en la superficie
se revele existente, siendo allí mientras humo y
la pregunta
y la cuchara de palo que se mete y sube
y prueba la dureza o blandeza de la papa
para responderse y saber
y que bueno que ya está listo
sentándose con dos platos
uno para alguien que en esa alfombra
ha posado el pan batido -marraqueta, pan francés-
que todos llevamos bajo la espalda
-no bajo el brazo, como creían los antiguos que eran seguramente sumamente deformes-
y otro plato para quien quiera sentarse
pero nunca un Bronsky
Nunca un Bronsky.

Pero sentarse a dibujar más palabras
más palabras que vida
porque vida ya mucha y de todas las formas
porque posiciones sexuales todas y hasta más
porque drogas probadas muchas pero nunca tanto
porque ropa sucia y pelo empalagoso de cera
y el viejito parado en la esquina solo en su casa de madera
que nunca entregó los balones que se caían en su pobre casa cayéndose casi
soportando el terremoto que partió
y dejo caer sin vergüenza alguna
un pedazo de Morro de Arica
que pudo, pero no, haber matado unos cuantos árboles
mientras el surfing se desliza por las olas
y unos punks adolescentes se revuelcan en las tocatas
de Tetranarko y Venceremos
y las primeras veces del ron y la marihuana
y las primeras veces a secas del primer amor
de pantalones apretados y colores de testa -detesta-
impresionantemente normales
y a veces muy cabezas huecas.

Ciudades enteras bajo el abrumador cortejo de las dunas
y las ruinas que servían para el infantil Bang Bang
allí al lado del Loa que moría y resucitaba según la temporada
que follaba con las arbitrariedades y la misericordia
de Codelco y Chuquica-mata ríos
la ciudad a media hora del campamento
el pueblo y el pozo tres
a media hora de la ciudad
la vida insistiendo allí donde no se espera verla
las delicadas montañas derrumbándose porque si
hechas de sal y calor y camanchaca
blanda dureza que ternura y anhelo
o desesperanza.

Y esperaba Bronsky
que levantaba las dos cejas
ante la total ausencia de habilidad para levantar solo una
o que confesaba cuestiones de suma relevancia
para el imaginario del destino
mientras bebía lo rosado y las flores florecientes miraban con soberbia
pues antes, en ese banco, muchos otros
y ellas, delicadas y multicolores, mirando hasta aburrirse y secarse nuevamente
Ya sin la esperanza resignada del otoño entre sus pétalos cayendo.

Mientras se afirman las raices porque ya no transparencia cuarenta grados
más bien marron de acuoso circulo aplastado doce grados
que manchan defectuosos dientes bajo
extraños bigotes forzados con esfuerzo y cuidados nunca antes tenidos
con otras partes del cuerpo
va para-k va para Ya

Envolvía entre las cuerdas y bajo las sábanas
el cuerpo siempre ausente de sus mejillas de planeta en nacimiento
y la ausencia de sus ojos de clara superficie
inicio de rio cristalino donde hay rocas y
anfibios en crecimiento antes de salir
y subirse a esas hojas flotantes a cazar moscas
mientras croan su resbalosa piel llena de manchas
y sus muslos que rana yo te beso
pero princesa con cerebro, porfavor.

Aunque sus nalgas produjeron la satisfacción deseada
la lengua que se movia y la voz
procuró el silencio ante tamañana ausencia de una temática
que sirviera de puente bilateral
Las sábanas cubrian esa piel y esa boca delgada y fria
y esas manos dedos entre largos y quietos
y esas piernas entre gruesas y delgadas
que al final sirvieron para hacer más pronunciado el fracaso
La pupila dilatada sonrie mientras todo cae
la gravedad: el éxito de las fórmulas simples.

Y pum!
y pam!
plástico aplastado y roido por dientes de rodeor
se abre en el cielo la pólvora dinamitada de las estrellas de ficción
como se abren los músculos que brotan de todos los torax
-excepto los desafortunados torax de guerra o de accidetes o de defectos en el genotipo-
para juntar los pechos y las mejillas
es decir, los corazones
y felicitarse porque el tiempo sigue igual
pero tu y el un paso más adelante
ritual repetido tantas veces sea necesario para dejar a todos satisfechos
para luego, poder emborracharse sin cargo de conciencia.
Y Bronsky, abrumada, entrega su cuerpo y sus palabras
una vez más.

Entonces desde Bronsky y sus balas de guerra
quedaron esquirlas que era necesario curar con verguenza
cauterizarlo todo y la costra significa retroceder
gritar como Rambo metiendose esa antorcha en el hombro
y la cámara se aleja de la cueva para magnificar el sonido
del violento valiente que solito el solo vencia a ejercitos enteros.

-Quien dice que Goku no pueda estar en una poesía
o quien dice que la poesía para trascender
deba referirse a lo sesenteramente cotidiano
nada más transversal que Gokú y los Caballeros del Zodiaco-

Es que entonces venian los lentes que libros bajo el brazo
y play
entonces la estructura de su razonamiento bajaba los decibeles del alma
y la claridad no era sorpresa
sino que monotono calcular con inmensas lagunas
que la norma no llenaba porque la norma, nada llena.
Y que de esos cerebros...

Bronsky heredera se proponia ordenarlo todo
tanto como los ojos de la sábana
pero no como el corazón desnudo y el pelo desordenado
era como la planta carnivora comiendose las hojas de los libros
las manos inquietas apretandose entre ellas
peleadose porque los rulos y los colmillos
de esa ridicula vida de ojos profundamente negros
y cabeza moviendose para pensar con el pequeño hocico
y que salta para darte la bienvenida a su manada
y que es de clase canina
la segunda en pequeñez
privada del triunfo que significa poseer el raquítico número individual
que posee el mexicano insignificante
que obedece al nombre de chiguagua.

Bronsky es como sangre seca de un accidete automovilistico
en la berma de la calle
(México o Argentina o Brasil y sus garotas)
pero sin tiempo perseguido
ni escribas que lo detengan -al tiempo-, como yo
en papiros blancos a los que vuelven los ancianos para recordar
y los jóvenes para entender
cuando el desierto recuerda lo que no comunican los árboles
que son como piedra presente y no destino
como desierto igual destino
arena
polvo
dunas
y
espejismos.










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