domingo, 12 de agosto de 2012

Desde la posguerra II

Se suicidó tres veces
La primera con un arma
la segunda con pastillas
la tercera cortándose las venas en su bañera
y las tres veces murió

Es decir, de un apagon terrible, en el caso de la primera, o de un apagón lánguido, la segunda y la tercera.

Es decir que así, dejó de estar acá y pasó a estar en otro lado.
es la tercera guerra  mundial
y los hombres se han callado todos
nadie habla
el hambre abunda

Es un espacio caliente lleno de monstruosidad
Y además hay atletas regodiones
efímeros pájaros que andan por las calles alumbradas a duras penas,
Estoy yo y están mis manos.
Hay poca agua y por eso la gente sale a mojarse a la lluvia
aprovechan de lavarse las partes pudendas
ya casi nadie hace el amor.
Ella me mira con una rabia rancia
Lechuga comimos en la tarde
ella me mira y yo hago un juego con mis gónadas
pongo caras diferentes frente al espejo
invento voces, para pasar el rato
John se suicidó tres veces
estaba tres veces muerto
hicimos tres funerales
lo quemamos
ceniza
lo amamos fuego.

Y yo: quería poner dos puntos, escribir dos puntos y sacar una conclusión
Era una árbol enorme que no sabía gritar
conteniendo la oscuridad de las edades, era yo era feo. Arbol grande y mucha madera
para el funeral quemado de John tres vidas, cuatro ojos. Siete laminas de queso y un cuarto de cantimpalo. No, mejor queso azul y vino. Bien, sin exceso. La lluvia caia y habían truenos
y en el fondo

Bien abajo, abajo. Todo era abajo. Había llegado a cuatro orgamos durante el día.
Supongo que ella los doblaba porque siempre doblaba mis orgasmos y pasábamos los fines de semana conversando sobre john que había muerto tres veces. Era la angustía. Comiamos helado hecho de restos humanos y de hormigas. Era todo como un mundo posgerra, la había llegado a más. Habían zombies por las calles, era una droga nueva, un arma secreta que no mataba a la población, pero los estupidizaba y los que quedaban vivos se morian de pena ante el espectáculo. Eran los inmortales. Así como John. El arbol grande y viejo. Los inmortales no tenían miedo, no podían temer: pero yo, afuera de mis ojos que estaban casi secos: pero yo si. Tenía miedo. Era una forma de escribir. Cómo se podría decir que el tiempo es el que pasa y no uno que se queda quieto de alguna manera y en algún lugar. Es verdad John murió tres veces, estaba drogado. Pero yo era una voz y a veces sobre todo yo quería estar allí donde estaba mi madre, cerca de ella, cerca de mi padre y abrazarlos, acariciando los colores tales del día y de la noche cálida, llena de estrellas frías y distantes. A veces estaba Julio Medina que era otro pedazo de la guerra, en algún momento, en tiempos de paz se transformó en un héroe, un santo al que todos acudían en búsqueda de la vida y de la muerte.
Cuando yo lo encontré no temí. A mi no me dijo nada ni me miró. No hablaba demasiado, Se ponía a escribir y ahora habían iglesias donde se le adoraba. El hombre se había vuelto loco, la humanidad entera. Volvian a tener religiones y La bestía y el número de la bestia es 666. Quien sabe donde abundaran los números, Yo soy un hombre viejo y sabio.Habia alcohol en mi sangre desde los trece. Ahora tenia 98 y podía mover los músculos como un muchacho de 20. Pero mi verga era inmensa y eso lo agradecia mi compañera y las mujeres que a veces venían a visitarme mientras yo tocaba la flauta y dejaba que me creciera la barba por dondde subian  las baratas. Yo me llamo llamo. Hay truenos, hay lluvia. No hay silencio. Tengo miedo: dos puntos.

De alguna forma había que recuperar el lenguaje. Porque hablar es una esperanza. Hablar no es sino pura esperanza en movimiento. Hecha realidad. No, a veces olvidaba como escribir. Como nombrar ante algunas cosas. Por ejemplo, la caja. El silencio se había ido comiendo el significado de las cosas. Y yo era un hombre viejo, tenía 98 años, pero eso puede significar cualquier cosa. Eran pocos los hombres que escribían. A mi me llamaban el niño sabio, pero eso puede significar cualquier cosa. No necesariamente es aquello que refieren las palabras, porque las palabras habían ido perdiendo el significado y para señalar a una cosa, que no tenía forma (quizás era una propiedad mental propia de la humanidad ultra desarrollada que éramos, una propiedad que ve las cosas no como cosas sino como sustancia en movimiento perpetuo, pura electricidad sin realidad cognoscible)

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