jueves, 18 de octubre de 2012

Madre Sorpres. (por Francisca Brunet)



Lo muerde y lo mutila
y las muelas llenas de sarro
sebosa la piel y después descarnado el tronco
descarado, descarrilado, des-sangre, después
san-gramiento
santificados sean los no sé cuántos nombres
tos con sangre de los san
y la cucharita de barro mojado
encerando el piso de barro
como si el santísimo fuera a resbalar.
y le llora el hueco de la cucharita a la ign-orante
que le pide más barro
a ver si con eso le tapa el hueco
porque tiene guagua en el hoyo
y cariño de mano de monja abusada.
concédele una follada más
con misantropía por favor
para que expulse la mórula
y se le meta al santo en la boca
des-san-(iden)tificado
idem la monja del corazón embarrado
burda y espesa la oración util-izada en el mástil de piel recogida
dale un hijo
ruega que el piso no sea de vidrio
y ruega por nosotros
santísimo hijo del techo celeste
lo tienes oxidado
que era tuyo le dijiste a la pervertida
y se lamió la sangre de las manos
lo elimina con desgano y se lame las manitos
nosotros se lo cuidamos
con desgaste de madre prolífica
lo metemos en bolsa
pero del plástico más fino
y lo tiramos igual por el desagüe
así no lo muerdes ni lo mutilas
y no le entregas tu falso fraseo, cochina
le daremos hambre y rabia y frío
y orejas con otitis
y garganta con laringitis, infectada, infectamos
infecciosos de por vida
quizás en sanatorio de leprosos de hace un siglo
con verdad
aunque no tenga bonito color
ni sonido de camapanas de oro
tanto oro reluciente.
y le ruge la guatita a la madre sor-presa
se le retuerce el intestino cuando imagina el desagüe
y accede, entera y cobarde
no vaya a ser que la destierren (o des-cielen).

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