sábado, 1 de diciembre de 2012

Siete poemas escritos hoy para leer hoy en el pacha y un prefacio anterior.



Prefacio por Francisca y despedida.
Salvaje puede ser llamado el cabello de la muchacha que no ahonda nada hasta que en la fogata surcada en la que se queman las paciencias ambiguas renacen los animales escondidos. O como, si ella, ella, ella como si fuera Francisca sin tener ningún nombre en verdad o todavía fuera insuficiente para interferir en la realidad total, imperecedera. Tiene pies y tiene manos. Tiene ojos, tiene boca, tiene cejas. Todas cosas notables en una muchacha. Tiene piernas y tiene un gemido que es como un aullido pero más frenético. Tiene dedos y en los dedos se esconden cosas misteriosas porque son pequeñitos como su cuerpo todo, a veces imperceptible, pero nunca carente de significante. Porque así como que a veces se agiganta, como si lo estuviéramos viendo en una lupa, haciendo más potente su fuerza, aunque en apariencia, puede, muy bien y sin esfuerzo, empequeñecerse, hacerse leche y manantial. Derrumbar barreras con una suavidad no predecible ni perecible.

I
En un bosque que eran los pasillos
en un hongo que era mi bosque
habitaba un monstruo
exiliado estaba un ser
con la forma de un colchón
y en una nube trasplantada en esa pieza
que alumbraba la ventana
surgía el rabo de un tremendo ratón
acaso había acaso algún pedacito de piel descalza
cayéndose por el rudo rumor trágico
de una esclavitud.
punto
había también como colores morados azules negros
había también como sustancia
había también como sustancia
que agredía el ritmo que habitaba
pusilánimemente en la paz
y por eso había sangre
y por eso había luz
porque el ritmo del mamífero absoluto
no admiró
no quiso
no amó
al herbívoro
y por eso somos sangre.

II
Entonces digo esto
un hombre un día vendió un pedazo de cuadril
y después ya no supo qué vender
se ganó 30 pesos
amén

III
Un día fui un paraguayo
(un día fui boliviano)
(un día fui peruano)
y ya no los pude admirar
a ustedes


IV

un asiento de mármol no se podía mover
a veces el poto que lo poseía con su potez
le agradaba
a veces no le agradaba nada
y entonces ya no se podía mover con esa potez desagradable
y se quedaba quieto
miraba al sillón
y se lamentaba


V
si un sol quisiera irse hacia adentro
el todo orgullo de su luz
lo impediría
su muerte lejana
su muerte vigorosa
su muerte intrágica
no haría piel
digamos algo así como los ojos de un pescado
no hay gozo
digamos algo así como un aborígen europeo en plena nieve
con plena hambre
con plena rabia
matando un oso
después un edificio se insertó en el sol
cerró el ojo
y una viga que no era ajena
lo apagó

VI

Si dios no fueran veinte
un tres coma catorce
no podría tenerme
hay un tres
porque no hay un dios
en el centro de la tierra
hay un árbol
que lleva todos los nombres
dicen que es el árbol de la justicia
el mar que es mi amigo
lo venera como un maestro
yo no lo conozco


VII
yo que soy manzana
y a veces desparezco en el vapor del río de la plata
para aparecer en el calor del radiador cuando hace frío
yo que conozco el verde y el azul y el plomo
del pantano inmenso que nos acompaña
yo que soy el agua
yo que soy el río
yo que soy la gota
soy tu amigo

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