martes, 26 de marzo de 2013

Cuatro Intentos en el mismo Coletivo

I (Egocentrismo)

Yo vivo en otro plano
más brumoso, más oscuro y más claro
allí las cosas tienden hacia abajo
demorando en la justa mediana su caída
en ese estertor fúnebre
que emerge del extraño detenimiento del objeto
habita un duende maloliente y huraño
que gime en silencio por su fétida desdicha
que huele a clavo inutilizado por el error de cálculo de un martillo
!BRUMA!
¡ Duende QUE HABITA EN LA BRUMA!
debajo de la mesa
donde nunca terminan de caer los objetos. 

II (mala imitación)

Yo soy el individuo
obsesionado con observar
englobo en mi conciencia
el aspecto más horrendo de los hombres
y lo guardo con rudo rigor
en el más extenso de los silencios
detrás de mis dientes
bajo mi lengua
en el medio de mi alma.

Yo soy el individuo
escucha:
de todos debes sospechar
sospechar es dejar que el espejo del otro
en comunión intelectiva con tu propio espejo
se deje llorar por el infinito
se deje sangrar de vacio y
se deje suspirar de aliento horizontal
un globo que no termina nunca de morir
una esfera difusa que pugna con el éter (el cosmos, la sustancia viscosa que nos rejunta)
una ameba excitada con la idea de deshilacharse poco a poco
difuminarse, desintegrarse lentamente
hasta desaparecer

pero no.

Yo soy el individuo.

III (sinceridad)

Clara siempre decía que su vida no conoce más intensidad que la del dolor
todas sus fantasías y todos sus delirios anteriores (que no conocemos suficientemente bien) han dejado de ser.

Agrega, y en esto un brillo de pacífica resignación ilumina sus ojos, con una voz fingidamente trágica que

a) La única intensidad posible es la del dolor
b) el único camino sensato, el del poder
c) y el único fin de todo: 

la muerte

IV (mamotreto teórico)

La necesidad del ejercicio poético
es netamente desangrante
un lugar que batalla sobre todo
por desasirse de la apariencia y desnudarse
para emular el gemido nocturno de una mujer
entregada sin reservas al orgasmo
y esto, como veremos, en la realidad
es una especie de suicidio
una bala que entra por la sien
y sale
por el corazón
y todo se pierde
todo se escapa
del ente (especie de forma con vida, concepto con existencia concreta, real, de carne y hueso, viviente y respirante) parasitario de la Razón.

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