viernes, 29 de noviembre de 2013

Entrevista con un Abismo

Esto parece ser el fin
De algo
La mesa sigue en su mismo lugar
Hace cuatro días celebré el último cumpleaños
De un ser que desconozco
y los vecinos cuarentones 
pobres seres
me acusaron con la policía
(por eso ahora estoy preso)
porque mi fiesta
que duró cuatro días
excedía cierto límite de alegría
(que yo nunca conocí; el límite, en todo caso, era lo que no conocía 
La alegría la llevo adentro
como si ella (la alegría, no sea tonto) fuera hombre y tuviera pene
y yo mujer queriendo que me cojan,
no siempre llevo la alegría adentro
aveces, repito, 
solo quiero que me la chupen
Maradona: que la chupen todos)
Bueno, debo reconocer
que tanta guitarra sonando
tanta alegría sonando
en esos oídos piojosos
absolutamente aburridos
sin nada nuevo que contar
ni que bibir
-tengo una amiga que se dirige hacia ese lugar
como si le incomodara cierta versión de lo humano
alejada de la permanente pose en la que ella
se siente cómoda existiendo: chetos putos-
iban a provocar cierto bochorno.
El último rastrojo de la superioridad del que ya
o siempre, se supo fracasado
(pero señor poeta y qué pasa con los que
actuando así han tenido éxito?
de eso hablaremos en otra ocasión
joven padawan, por el momento
sólo diremos que son el MAL)
hablamos de lo siguiente:
raza (rasgos, color de piel, origen), genero, clase 
(un famoso poeta de chile me preguntó: y de donde venis tú?), nacionalidad. 
criterios que implican cultura
por lo tanto dinero, 
pero nada más
Lector amigo: 
tú no eres mi amigo. 

Y que, sobre todo, no me cae bien
(ese ser desconocido con el que celebré un cumpleaños)
Pero no es verdad
Viví tantas buenas cosas
Tantas veces me asomé al
Y vi tantas cosas absorbidas en su propia
-no me autocensuro porque si
es porque cada edad, cada tiempo
cada año
la autocensura dice que
-
todo es pura luz 
-la luz es puros quarks (fondo, encanto, arriba, abajo, cima y extraño)
quemándose tan irreconocibles que no se pueden tocar-
vuelvo sobre una sola cosa
lo único que no es solo luz
(luces, luces, luces)
es Napoleón
los rulos de Napoleón
los besos de Napoleón
la alegría débil de Napoleón
el amor terriblemente fuerte y terco
de Napoleón
un fantasma
como yo
sombras en nuestra propia casa
deslumbrados y decepcionados de este mundito
lleno de luces
que no se pueden tocar
bueno,
todo hay que decirlo
hay otros más
muchos más
por descubrir
pero
¿a quien podemos tocar?
¿que queremos tocar?
a cada quien 
le toca descubrirlo. 

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