martes, 4 de marzo de 2014

Todos son profetas de la CIA

Todos son profetas de la CIA
Eso fue lo que aprendí de mi mejor amigo argentino
aunque decir el mejor no quiere decir bueno
aunque bueno sea verdaderamente aplicable al sujeto en cuestión
sencillamente era mi mejor amigo argentino
porque antes de morir, en argentina, fíjese usted
fue el que más me soportó
incluso, el primer año que estuve en aquel país no sólo me soportó
sino que tuvo el descaro de presentarme a sus otros amigos
menos paranoicos que él
sólo para dar cuenta de que él no era el único en este mundo;
de hecho, había uno peor que él: yo.
pero en ese entonces yo ya me sentía viejo
y él era jóven, aún no cumplía los 15 años
yo contaba apenas con 38.
Yo había perdido una batalla tan grande
que darme cuenta de que la había perdido no era suficiente
tuve que vivir unos cuatro años más para darme cuenta de sus efectos:
desde ese día han ocurrido dos cosas
1. no doy batallas que no estoy seguro de ganar
2. no he vuelto a tener grandes batallas.

Así que me dediqué a lo mio
nada hay mejor en el mundo que dedicarse a lo propio
excepto si lo propio es básicamente no hacer nada
hasta angustiarse.
Me dediqué a lo mío, sin demasiados sobresaltos
cometiendo los excesos de siempre pero ya sin contenido
vacíos por sí mismos
Aprendí algo:
Las Grandes Batallas SON el contenido del mundo.

Me dediqué entonces a mi tarea
dedicado al ínfimo lugar que yo mismo me había fabricado
si es grande el riesgo, es grande la derrota.

Pero mi amigo me enseñó eso
Todos son profetas de la CIA.

No aprendí de él nada aparte de esto.
Pero una vez
Yendo y viniendo
en la sosegada y eterna pampa Argentina
encontré un último papel
(ya no había papeles en  el mundo)
¡era el último papel!
que decía:
Perón ha muerto,
¡qué será de nuestras almas!

0 Mapaches:

Publicar un comentario

Mi lista de blogs

Seguidores